La importancia de la promoción de la lectura

Emma Aguilar

En primer lugar, debemos comprender qué es leer para llegar a entender por qué es importante leer. Leer no solo consiste en pasar la mirada de izquierda a derecha y de derecha a izquierda, es decir no podemos limitarnos a pensar que leer consiste en decodificar lo escrito, ya sea a través de la lectura silenciosa u oral. Este tipo de lectura corresponde a una concepción tradicional. Los estudios contemporáneos sostienen que leer consiste en comprender lo leído. La comprensión nos lleva a la construcción de nuevos significados a partir de la lectura propuesta. Este es  el paso para llegar a la lectura crítica. En términos generales, leer es importante porque nos invita de manera indirecta a comprender la realidad que nos circundan, que nos rodea; y a cuestionarnos cuál es el papel, función que cumplimos en nuestro entorno. Es decir, nos ayuda a ser más conscientes de nuestra identidad como seres humanos: quiénes somos, hacia dónde vamos, y por qué. Para llegar a ser un lector crítico es necesario la formación lectora desde la infancia.

Nuestro país es sumamente heterogéneo. Nos caracterizamos por la diversidad geográfica, cultural, lingüística, social y económica. Actualmente, situándonos en un contexto citadino, los niños y jóvenes de condición económica solvente leen todo lo que desean leer. Si se trata de textos considerados literarios, leen desde los libros álbumes muy bien editados hasta las diversas sagas de novelas juveniles que están muy de moda, y los famosos libros de autoayuda. Ellos no se limitan a leer los libros tradicionales, cuyo soporte es el papel, acceden a la tecnología, por ejemplo, a los ebooks que cada día en nuestro país están empezando a tener mayor demanda. Leen mucho, aunque no parezca.

Por otra parte, los niños y jóvenes cuyos padres carecen de solvencia económica tienen un panorama sumamente restringido con respecto al acceso de libros. Si tienen “suerte”, podrán encontrar en las bibliotecas de su comunidad o distrito algunos libros adecuados para su edad. Sin embargo, el uso de internet les permite, a ambos grupos, informarse a través de los bloggers, booktubers, fanfiction, etcétera. La tecnología los acompaña, en diversos grados.

Promover la lectura en nuestro país es una tarea compleja, urgente que exige e involucra al Estado, a las empresas privadas, a la sociedad en general. Si queremos dejar de ser un país en vías de desarrollo, un punto clave es invertir en educación.  Entonces, las campañas de promoción a la lectura tienen que darse de manera sistemática, planificada y supervisada en todo el territorio nacional. En estos tiempos, no podemos limitarnos a los textos escritos, también se debe promover los textos audiovisuales (películas, cortometrajes) y la asistencia a las presentaciones teatrales. La infancia y la juventud, en general, no deben quedar excluidas del proceso de aprendizaje en comprensión lectora y crítica, incluso la gente adulta, ¿acaso un adulto no puede continuar reeducándose a través de la lectura y la reflexión? La educación es un derecho para todos.

En sentido general, los docentes promueven la lectura a través del Plan lector. Sin embargo, hay docentes y ciudadanos de buena voluntad quienes ante tantas limitaciones de infraestructura en sus colegios y distritos, se convierten en heroínas, en héroes de la cultura, nunca se amilanan ante la lentitud burocrática de los organismos responsables en cumplir con sus funciones. Por ejemplo, en las zonas rurales de Lima, ante la falta de bibliotecas escolares y públicas, las profesoras  llevan sus libros para compartirlo con sus estudiantes en sus canastas de paja. También se encuentran los voluntarios de las bibliotecas de la calle quienes fomentan la lectura entre los niños que viven en los cerros de Lima. Los héroes anónimos no existen. Ellas, ellos tienen nombres, apellido son maestros peruanos; y, ciudadanos peruanos y del mundo, quienes trabajan en silencio, no manifiestan ningún afán de ser aplaudidos o condecorados.

Las ferias de libros, por otra parte, son eventos importantes que cumplen con la función de promover la lectura. En este sentido, nuestro país está demostrando esfuerzo por realizar eventos de este tipo. Este año se realizó la 22ª edición de la Feria Internacional del Libro en Lima. Sin embargo, es necesario que la industria del libro, ya sea de soporte tradicional o electrónico, se consolide.

El Perú se caracteriza por su creatividad, contamos con harto talento en la producción de textos en todos los géneros literarios; así como también con ilustradoras e ilustradores de textos. Por ello, es importante el respaldo del Estado. España, por ejemplo, este año realizó 76ª edición de la Feria del libro de Madrid; en la ciudad de México, la 37ª edición de la Feria internacional del Libro Infantil y Juvenil (FILIJ). Por otra lado, la Feria del libro de Bogotá y la de Buenos Aires en Argentina reciben el apoyo del Estado. En cuanto a tiempo, especialización y apoyo estatal, estas ferias nos dan una idea acerca de cómo vamos.

En síntesis, nos encontramos en proceso en cuanto a la promoción de la lectura. No obstante, estamos decididos a avanzar y vencer todas las dificultades. El objetivo es democratizar la lectura. No hay tiempo para los pesimismos.

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